Identificar y diagnosticar correctamente el grado de dependencia del paciente a las drogas, incluidos los fármacos, y sus posibles complicaciones y alteraciones orgánicas y psíquicas.
Desarrollar estrategias terapéuticas efectivas para acompañar al paciente durante el tratamiento. Esto es, transmitiéndole conciencia de su enfermedad, alejándole del consumo de drogas y enseñándole a vivir nuevamente con dignidad y calidad de vida, sin necesidad de recurrir a sustancias tóxicas.
Conseguir la gradual reinserción familiar, social y profesional del paciente hasta alcanzar la normalidad en todos los aspectos que circundan su vida, de manera plena y satisfactoria.
Lograr que los familiares y las parejas conozcan y comprendan la adicción. Involucrarlos activamente en el proceso de recuperación del paciente y ayudarles alcanzar un máximo de calidad de vida y mayor comunicación afectiva.